Día del veterano y de los caídos en la Guerra de Malvinas

2 de abril

Las Malvinas ya no son solo argentinas, son la causa latinoamericana símbolo de lucha contra los últimos vestigios del colonialismo y la prepotencia del poder imperial, que aun en estos tiempos sigue perdurando.

 

Año tras año, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas y en reiteradas oportunidades las resoluciones de la Asamblea General de este organismo, han apoyado el reclamo argentino. Pero el invasor colonial inglés y su socio, el imperialismo yanqui, se hacen los sordos y distraídos en estos foros internacionales.

 

En ese sentido, la compañera ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante su último viaje a Europa, dejó en evidencia las contradicciones en la que incurren los países centrales cuando utilizan algunas políticas del derecho Internacional para reforzar posicionamientos colonialistas. Advirtió que “no se puede estar de acuerdo con la integridad territorial en Crimea y en desacuerdo con la integridad de Malvinas”, al cuestionar el doble estándar de los países centrales. “Reclamamos a las potencias que cuando se hable de integridad territorial sea igual para todos, porque mi país sufre el cercenamiento territorial por parte del Reino Unidos de las Islas Malvinas” expresó la presidenta.

 

A partir de la política de unidad latinoamericana impulsada por Néstor Kirchner y potenciada por Cristina, han sumado su apoyo a la Argentina, la UNASUR, la CELAC y el MERCOSUR y sus estados miembro. Sobresalen las acciones de las Repúblicas hermanas de Uruguay y Perú, impidiendo el ingreso de buques con bandera de Malvinas o de Gran Bretaña a sus puertos, como así también  la reciente iniciativa aprobada en diputados de Nicaragua, de declarar el "10 de junio día de la solidaridad con Argentina", en reconociendo el respeto a la soberanía y libre autodeterminación de los pueblos. Es justamente esta unidad de concepción y de acción la que el Imperio quiere destruir usando recursos y agentes a su servicio.

 

El Peronismo a lo largo de la historia emprendió diversas batallas culturales que van desde la incorporación en la curricula educativa de la cuestión Malvinas en el primer gobierno de Perón; hasta añadir en la agenda política de la región el apoyo a la disputa que se mantiene con Gran Bretaña por nuestro territorio.

 

En tal sentido valoramos el posicionamiento político activo del gobierno de Cristina que continúa con la fuerte tradición histórica que el peronismo ha llevado adelante, como cuando en agosto de 2012 reivindicó la hazaña del Operativo Cóndor,  cuando presentó en la Casa Rosada las 7 banderas que Dardo Cabo y los “cóndores” hicieron flamear en Malvinas en el año ¨66.

 

No podemos sentirnos avergonzados de pelear contra el imperialismo. La Guerra de Malvinas constituye una acción más en la lucha por nuestra soberanía. Aunque la decisión partió de un gobierno ilegitimo que implementaba en ese momento una política de represión y de entrega de la economía. No podemos soslayar nuestra lucha por la soberanía ante Malvinas a causa de maniobras políticas.

 

La pretensión del gobierno militar de cubrir lo que sucedía política y económicamente en el país generaron efectos no programados,  que tuvieron consecuencias políticas futuras y que dieron cuenta de la validez política e histórica que el reclamo tenía, sentida fundamentalmente por nuestro pueblo y los pueblos de la región. A modo de ejemplo, el gobierno militar fantaseo con la adhesión de Estados Unidos y se encontró con el apoyo de la mayoría de los países latinoamericanos, que rápidamente brindaron su colaboración y reconocimiento como Cuba, Nicaragua y Perú que prestaron su apoyo activo y que la dictadura debió reconocer.

 

Es por todo esto que hoy recordamos un hito importante en la lucha por el reconocimiento de nuestra soberanía. Que lejos de constituir un lugar lejano y perdido, es hoy un espacio estratégico desde donde asentar los reclamos y defensa por las reservas de los recursos naturales que el planeta dispone. En tal sentido no olvidemos la condición además, de bi-continental de nuestro país lo que refuerza aún más nuestra necesidad de no olvidar el reclamo y lograr un posicionamiento internacional acorde a nuestra realidad territorial.

 

Nuestro homenaje a los caídos en la guerra de Malvinas será siempre a través de la lucha permanente por una causa justa, por la recuperación de nuestro territorio en manos del colonialismo británico. 

 

Hoy, al mismo tiempo que repudiamos a la dictadura militar que conducía en ese momento los destinos de nuestro país, es necesario homenajear a los soldados, fundamentalmente a los jóvenes que estaban haciendo la “colimba” que combatieron con patriotismo, decisión y compromiso con el país.

 

No debemos ni queremos olvidar la valerosa resistencia al invasor inglés que opuso hace 184 años el Gaucho Rivero y sus compañeros. Tampoco al entrañable peronista revolucionario Dardo Cabo y sus compañeros, que el 28 de setiembre de 1966 secuestraron un avión, aterrizaron en Malvinas e izaron la bandera argentina. La acción, conocida como “Operación Cóndor”, desnudaba el falso “nacionalismo” del dictador Onganía que encarceló a los “cóndores” por su patriotismo consecuente.

 

Sabemos que la recuperación de las islas solo será posible como parte de lucha por la definitiva liberación de nuestro país en el marco del proceso de unidad de la Patria Grande Latinoamericana, para la definitiva expulsión del imperialismo yanqui y la derrota de su socio oligárquico. Y también que eso solo es posible con la unidad y organización del Pueblo en torno a las banderas del Peronismo Revolucionario, porque como nos enseñara la Compañera Evita: “La Patria dejará de ser colonia, o la bandera flameará sobre sus ruinas” y “El Peronismo será Revolucionario, o no será”.

 

FUERA INGLESES DE MALVINAS
FUERA YANKIS DE AMÉRICA LATINA

 

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