Creación del IAPI

CREACIÓN DEL INSTITUTO ARGENTINO 

DE PROMOCIÓN DEL INTERCAMBIO (I.A.P.I.)

 

Volver sobre la creación del IAPI es recordar qué consecuencias tiene la conducción del Estado por parte de un gobierno que piensa en el pueblo y gobierna para el pueblo, la intervención estatal en el control del comercio exterior a los fines de resguardar la economía nacional. Es decir, volver sobre políticas de gobierno que le ponen fin al “libre flujo” del mercado que beneficia a los monopolios privados.

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, las economías que venían funcionando en forma dependiente de los países europeos, en nuestro caso  Gran Bretaña, debieron reconfigurarse. Entre los múltiples caminos, Perón optó por la proyección de una Argentina que siguiera tres principios básicos: independencia económica, soberanía política y justicia social.

Una de las acciones para avanzar sobre la independencia económica y la soberanía política fue la de reorganizar el esquema comercial poniendo fin a la especulación de grupos monopólicos privados (nacionales y extranjeros) que mediante trampas en las declaraciones impositivas (sobrefacturación de importaciones y subfacturación de las exportaciones) desfinanciaban el presupuesto público. 

En 1946 se implementaron una serie de medidas que permitieron acotar el poder del capital extranjero en el país (entre otras, la nacionalización del Banco Central, la nacionalización de los depósitos bancarios y la creación del IAPI).

El Instituto Argentino de Promoción e Intercambio fue creado mediante el decreto 15.350 el 28 de mayo de 1946 y, si bien fue una experiencia iniciada bajo la presidencia de Farrel, constituyó uno de los pilares de la política económica peronista. Tuvo como misión central organizar y planificar la economía nacional vinculada al intercambio comercial nacional para el beneficio todos los sectores económicos. Hasta mediados de la década de 1950, los mayores ingresos de divisas provenían del sector agroexportador (exportaciones de granos y carnes), cuyas remesas volvían al mismo sector.

La intervención del IAPI fue fundamental para promover la industrialización del país puesto que redistribuía los ingresos provenientes del agro -a través de los impuestos al comercio exterior- y los derivaba, mediante créditos o subsidios, hacia el desarrollo y fortalecimiento de la producción industrial. Al tener el monopolio estatal del comercio exterior se compra a precio real insumos y maquinarias necesarias para nuestro desarrollo y se evita pérdidas de captación de impuestos por subfacturación. Además si el estado compra directamente al pequeño productor al precio real su cosecha evita que los acopiadores privados presionen a la baja los precios de los granos y así extorsionen al pequeño productor que  necesita vender su producción para afrontar sus costos.

El IAPI tenía injerencias sobre las mercaderías a importar, con qué precios y aranceles; también sobre la producción nacional, el precio de cereales y carnes; y con quiénes entablar relaciones de comercio exterior. En suma, regulaba el abastecimiento interno con el fin de proteger la industria nacional. Se trató de un modelo de Estado presente que en lo económico se propuso la promoción de la industria nacional, y junto con ella, la creación de más y mejores puestos de trabajo.

El proceso de industrialización nacional consecuencia de la intervención estatal implicaba una disminución en la renta agropecuaria para su redistribución en el sistema productivo y, con ello, en mejoras para la sociedad en general.  Los sectores oligárquicos ligados al campo no tenían ningún interés en la industrialización ni en la justicia social, por eso decían que era una intervención que vulneraba la “libertad comercial”. Es que para los liberales, las libertades individuales siempre confrontan con el beneficio común. Por eso, los oligarcas decían que el desarrollo industrial del país se financiaba con los recursos “del campo”; y que las ganancias por éste generadas, nunca volvían a los productores. Este argumento se ha usado en la actualidad, como ejemplo, en 2008, con el proyecto de ley de retenciones móviles a los cereales los sectores concentrados de la producción agropecuaria conformaron una Comisión de Enlace –conformada por Coninagro, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Sociedad Rural Argentina (SRA), y la Federación Agraria Argentina (FAA)- y organizaron varios bloqueos patronales (lockout) para enfrentarse a la redistribución de sus ganancias en favor del pueblo.

El IAPI fue una herramienta que utilizó el peronismo entendiendo que el manejo del comercio exterior debe ser del Estado para poner la economía al servicio del pueblo y no, como en los gobiernos antipopulares en los que el pueblo está al servicio de la economía.

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