Cada vez más lejos del cero

06/09/2019

La reciente legislación que permite la importación de basura no es una novedad en las gestiones de la coalición gobernante.

 

Con Mauricio Macri como Jefe de Gobierno la Ley de Basura Cero nunca se intentó si quiera empezar a cumplir; se redefinieron metas y se publicitó en cada año de gestión un nueva campaña o un nuevo “adelanto”: campaña Jugá limpio, anuncio de plantas de tratamiento, nuevos contenedores, entre otros, con el mismo resultado: ganancias para las empresas y ninguna reducción significativa de residuos que justifique el gasto.

 

Según las metas de la Ley 1854/05 (o de Basura Cero), en 2010, el máximo de toneladas enviado a la CEAMSE debía ser de 1.048.359; en 2012, de 748.828 y en 2017, 374.414. En la gestión Macri estas metas nunca fueron alcanzadas y tampoco en la gestión Larreta (en 2018, un año después de la meta más ambiciosa de la ley, las toneladas enviadas fueron 1.071.944,3 –muy similar a las metas que debieron cumplirse ocho años antes-).

En 2018, la Ley 5966 aprobó la incineración de residuos, un paso atrás respecto de lo que impulsaba la Ley de Basura Cero, la que no solo obligaba a la separación en origen sino que promovía la producción de bienes con materiales reciclados o reutilizados. La incineración no llegó a ponerse en práctica gracias a que la jueza Liberatori, a instancias de un amparo presentado por la cooperativistas de reciclado, suspendió la ley ese mismo año.

 

La flexibilización de los controles para la recepción de residuos peligrosos es parte de la coherencia macrista de desprecio por el ambiente humano a la vez que se hacen gestos grandilocuentes (y siempre redituables) de “políticas verdes” como la instalación de jardines verticales o parques eólicos. Pero también esta modificación hecha entre gallos y medianoches es una demostración más del cipayismo vendepatria que vulnera a su pueblo para conseguir una sonrisa del imperio.

HOMENAJE PERMANENTE
DESARROLLO TERRITORIAL