El Peronismo 26 de Julio

Somos una organización política con desarrollo en todo el territorio nacional argentino que se reconoce parte de la corriente revolucionaria del peronismo.


Nuestras unidades básicas están asentadas en barrios en los que desarrollamos una política territorial, promoviendo e integrando frentes estudiantiles, sindicales, de género y todos aquellos que requieran de una perspectiva específica.


Desde 1985, cuando fuera fundada por Juan Carlos "Cacho" Scarpati, venimos construyendo una política de abajo hacia arriba apostando siempre a la organización popular, única garantía de defensa y avance de los derechos del pueblo.

 

Nuestra Historia

 

Los compañeros que nos nucleamos en el Peronismo 26 de Julio provenimos de distintos sectores del movimiento peronista y también tenemos diferentes experiencias políticas; Pero todos nos sentimos parte de esa identidad que surge a la vida política nacional de la mano de Perón y Evita con una de las gestas más importantes de la historia de nuestro país: el 17 de Octubre de 1945.

 

 

Esa corriente histórica es parte y continuidad de otras que con distintas identidades políticas y en diferentes etapas históricas, expresaron los intereses populares en contra de la oligarquía nativa socia de la dominación imperialista.

Por eso nos sentimos parte indisoluble del peronismo que produjo la gesta del 45. Sentimos que participamos de esa concentración inmensa y heroica que reclamó la vicepresidencia para Evita en agosto del 51.

 

Hacemos nuestra la gesta de Valle, Cogorno y todos los compañeros fusilados en el 56.


De la JP del 57, con Carlitos Caride y Gustavo Rearte.


De los obreros peronistas que fueron la columna vertebral de la primera resistencia. Nos sentimos representados y orgullosos del peronismo del gordo Cooke, combatiente, con otros, junto a la Cuba revolucionaria en los días de la invasión imperialista en Bahía de Cochinos.


Somos parte del peronismo que en el congreso normalizador de la CGT del 68 lanza el Programa 

del 1º de Mayo y elige Secretario General a Raimundo Ongaro; Nos sentimos parte de la corriente combativa que formó la Agrupación Amado Olmos y la 17 de Octubre.


Esta es la corriente que nos representa históricamente, con todos los errores que se cometieron, con todas las debilidades que no se superaron, pero reconociéndonos en las luchas por la búsqueda de una sociedad mas justa, por distintos caminos a veces, pero con un mismo objetivo y levantando a los compañeros que cayeron en esa lucha.


Pero así como somos parte de ese peronismo combativo y consecuente con nuestras tres banderas históricas, rechazamos el Peronismo claudicante y colaboracionista que a lo largo de nuestra historia cumplió el papel de entregar o negociar las luchas del pueblo. Repudiamos esos “enemigos de adentro” que, como decía Evita, “son más peligrosos que los de afuera”.

 

Estos “Peronistas” también existen “desde siempre” desde el mismo nacimiento del movimiento y son una debilidad que arrastramos como una carga, como una hipoteca que no podemos pagar nunca, como un cordón que nos une al enemigo y hace estéril nuestra lucha, nuestra militancia y nuestra organización.


Comprender estos problemas del movimiento, es de una importancia vital para plantear la unidad, de lo contrario recorreremos, inexorablemente, el camino de la frustración.


Seguramente somos muchos los compañeros que nos reconocemos en esta historia, con la misma lectura del movimiento y sus problemas.


Somos muchos los que a lo largo de nuestra militancia, hemos intentado que la Corriente Combativa y Revolucionaria del Peronismo se vertebrara en un verdadero factor de poder.


No lo hemos logrado, por distintas razones, pero la principal es, sin duda, que no hemos podido resolver el problema de la unidad de este espacio. Antes, por preservar la unidad de “todo el Movimiento", unidad que solo mantenía la conducción indiscutida de Perón.


Otras veces por una inexplicable miopía política que nos impide ver que en el encuentro del peronismo consecuente con las tres banderas históricas existe la única y última posibilidad para recuperar el rol protagónico que el peronismo debe cumplir en el proceso de transformación que nuestra sociedad y el país necesitan.


Sin duda alguna, la unidad del campo popular es necesaria y el aporte del Peronismo a esta unidad es determinante.


Es absolutamente imperativo resolver la cuestión de la unidad a partir de reconocer que dentro del “movimiento” o de la identidad, conviven proyectos antagónicos, que tienen poco que ver entre sí. Y debemos resolverlo, porque los proyectos antagónicos no se sintetizan y es por eso que los sectores que defienden los intereses del imperialismo y la oligarquía industrial y financiera no pueden unificarse con los que defendemos los intereses populares.


Esto es una primera definición. No puede haber unidad con los sectores oligárquicos y pro-imperialistas, más preocupados por “acordar con los organismos multilaterales de crédito” que por la suerte de nuestro pueblo.


La unidad con estos sectores solo nos llevará a nuevos fracasos y frustraciones.


Es una pretensión reaccionaria que le hace el juego a nuestros enemigos.


La Unidad debe plantearse en torno a un programa basado en la Justicia Social , antioligárquico y antiimperialista y desarrollarlo junto a los demás sectores populares y con el objetivo de la liberación definitiva de nuestra patria.


No debemos repetir viejos errores


También en el seno del peronismo revolucionario coexisten diferentes proyectos, no tanto de objetivos sino mas bien de caminos y metodología para alcanzarlos . Pero nos une una meta común que deberemos imponer por encima de las diferencias, la lucha por un País con verdadera Justicia Social.


Por todo esto, no existe la posibilidad de que un sector tenga el poder de convocatoria de todo el espacio que forma el peronismo revolucionario.


La unidad de este espacio requiere, por lo tanto de, metodología claras y sobre todo de principios acertados.


Nosotros no queremos repetir esos errores y por lo tanto nos proponemos ir desarrollando un conjunto de definiciones políticas e ideológicas que nos permitan tener una lectura común de la realidad que queremos transformar, así como el carácter de la herramienta que queremos construir.


La Táctica se negocia, La Estrategia no.


Estas definiciones son parte de nuestra historia, una historia construida sobre la lucha de nuestro pueblo y la sangre de nuestros mártires. Este es el camino que elegimos y sus principios no son negociables.

 

HOMENAJE PERMANENTE
DESARROLLO TERRITORIAL